Puertos expuestos en clínicas: la puerta trasera que puede costarte un ciberataque

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Muchos centros de salud no son conscientes de que tienen puertos expuestos en clínicas que pueden convertirse en una puerta trasera perfecta para un ciberataque

Imagina que tu clínica es una casa con muchas puertas. La principal siempre la cierras con llave, revisas que esté bien cerrada y, si puedes, pones una alarma. Pero hay una puerta trasera que los ladrones saben que deben probar primero. Por experiencia, porque es la que casi siempre encuentran sin seguro o mal cerrada.

En el mundo digital ocurre algo muy parecido. Muchos centros de salud tienen puertos expuestos en clínicas, accesos que quedan abiertos a Internet y que los ciberdelincuentes ya conocen de sobra. Aunque estos puertos puedan parecer inofensivos, permiten que cualquiera entre sin llamar.

Por eso es tan importante que entiendas qué son estas puertas digitales y cómo asegurarlas en tu clínica. No se trata de volverse experto en tecnología, sino de tomar conciencia y evitar errores que pueden dejarte sin operar durante semanas.

¿Qué es un puerto expuesto y por qué es un riesgo para tu clínica?

Para que cualquier sistema informático funcione —un ordenador, un servidor, un programa de historias clínicas— necesita canales de comunicación. Imagina que son puertas numeradas (puertos expuestos en clínicas) por las que entran y salen los datos que usas cada día.

Por ejemplo:
🚪 Puerto 3389: permite el acceso remoto a través de Escritorio Remoto (RDP).
🚪 Puerto 445: facilita compartir archivos entre equipos.
🚪 Puerto 21: se utiliza para enviar documentos por FTP.

Estos accesos son normales. El problema aparece cuando:
✅ Nadie revisa si ese puerto sigue siendo necesario.
✅ El puerto queda abierto permanentemente, aunque nadie lo use.
✅ La “cerradura” es débil o la conoce todo el mundo.

Es como si en tu casa tuvieras una puerta trasera que usabas mucho al principio, pero con el tiempo piensas: “Total, está en la parte de atrás, nadie va a entrar por ahí”. Hasta que un día alguien la empuja y entra sin dificultad.

En ciberseguridad, eso se llama puerto expuesto.

¿Por qué esta información tan delicada es tan fácil de ver?

Quizá te estés preguntando:
“¿Pero cómo es posible que algo tan importante sea tan fácil de descubrir?”

La respuesta es que, cuando un servidor está conectado a Internet, funciona como una casa situada en una calle pública. Aunque tú no invites a nadie a pasar, cualquiera que camine por la acera puede mirar si tu puerta responde si llaman.

Herramientas como Shodan hacen exactamente eso, pero a escala mundial:
Imagina que Shodan es un espía silencioso que recorre todas las calles de Internet, observando puerta por puerta qué sistemas contestan. Si detecta que una puerta responde, toma nota y sigue caminando.

No necesita permisos especiales ni hace nada ilegal: simplemente recopila lo que cualquiera puede ver si sabe dónde fijarse.
Esa información no está escondida. Forma parte de cómo funciona Internet. Y si tú no la revisas, ten por seguro que los ciberdelincuentes sí lo harán.

La puerta 3389: el puerto más tentador y descuidado

Si has llegado hasta aquí, ya sabes que tu clínica tiene muchas puertas digitales que permiten que los datos entren y salgan. Pero hay una que los atacantes conocen mejor que ninguna: el puerto 3389.

Este puerto existe porque Windows incluye una función llamada Escritorio Remoto, que permite que un técnico pueda conectarse a tu ordenador desde cualquier lugar y ver todo en pantalla, como si estuviera sentado frente a él.

Importante: Windows no lo activa siempre por defecto, pero en muchos entornos profesionales, servidores y clínicas, se habilita durante la instalación o lo configura un proveedor para hacer mantenimientos. Y con el tiempo, nadie revisa si sigue abierto.

Es decir, aunque creas que tu clínica tiene todo bajo llave, la realidad es que probablemente tienes una puerta trasera que:
✅ O está entreabierta porque un técnico la dejó activa.
✅ O está cerrada con un pestillo que cualquiera sabe forzar.
✅ O incluso tiene la llave puesta en la cerradura sin que te des cuenta.

El espía que comprueba si tu puerto está listo para abrirse

Porque, a diferencia de otros puertos que solo muestran un trozo de información, el puerto 3389 permite entrar y moverse como si fueras un usuario legítimo.

Un atacante que consiga la contraseña —ya sea probando miles de combinaciones automáticas o usando datos filtrados en Internet— no necesita nada más para acceder.
Si tu clínica no tiene un sistema de verificación adicional (la autenticación en dos pasos, también llamada MFA), esa entrada es directa.

En otras palabras, las consecuencias de los puertos expuestos en clínicas:
“Si tu clínica tiene el puerto 3389 expuesto y sin protección, es como si tuvieras la puerta trasera cerrada solo con un pestillo oxidado que cualquiera puede forzar.”

¿Por qué siguen ocurriendo tantos ataques por esta puerta?

Porque todos los atacantes saben que está ahí.
Porque es cómoda y muchos la activan sin pensar en las consecuencias.
Y porque es la forma más rápida de tomar el control de un sistema sin hacer ruido.

Así ocurrió, por ejemplo, con el ataque al Hospital Universitario de Zagreb. Aunque no se hicieron públicos todos los detalles, este incidente guarda muchas similitudes con los llamados ataques RDP, intrusiones que comienzan aprovechando el puerto 3389 abierto o mal protegido. El grupo LockBit, responsable del ataque, utiliza con frecuencia este método para entrar de forma silenciosa en hospitales y clínicas de Europa y América.

Qué puedes hacer hoy para cerrar estos puertos y proteger tu clínica

Ahora que sabes que tu clínica puede tener puertas invisibles que cualquiera puede encontrar, la pregunta es simple:
¿Qué puedes hacer hoy para reducir el riesgo?

No necesitas convertirte en un experto. Pero sí puedes tomar decisiones sencillas que marcan una gran diferencia. Aquí tienes algunos pasos claros que puedes revisar con tu equipo de informática o tu proveedor tecnológico para cerrar los puertos expuestos en clínicas.

1. Descubrir qué puertos tienes abiertos

Solicita un informe de puertos expuestos. Pide que revisen especialmente:

  • Puerto 3389 (acceso remoto)
  • Puerto 445 (compartición de archivos)
  • Puerto 21 (FTP)
  • Puerto 22 (acceso remoto a servidores Linux)

Si no cuentas con equipo técnico propio, considera contratar una auditoría de seguridad básica.

2. Cerrar lo que no sea imprescindible

Si un puerto no se utiliza, que lo cierren.
Si se necesita de forma puntual, que se habilite solo cuando sea necesario y se vuelva a cerrar después.
Piensa en ello como si revisaras cada puerta y ventana de tu clínica.

3. Refuerza los puertos que deban permanecer abiertos

Si necesitas dejar el puerto 3389 activo:

  • Usa siempre una VPN para que no sea visible en Internet.
  • Activa autenticación en dos pasos (MFA).
  • Cambia todas las contraseñas por otras robustas y únicas.
  • Limita el acceso solo a direcciones IP de confianza.

4. Mantén tus sistemas actualizados y supervisa los accesos

  • Asegúrate de que Windows y todos los programas tengan las últimas actualizaciones de seguridad.
  • Configura alertas de acceso sospechoso.
  • Revisa periódicamente los registros.

5. Asegura tu red Wi-Fi y los perfiles de usuario

  • Configura un Wi-Fi exclusivo para el personal y otro independiente para pacientes.
  • Cada empleado debe tener su propio usuario y contraseña.
  • Usa contraseñas únicas y robustas.

Conclusión: no dejes tu clínica con la puerta entreabierta

Proteger tu clínica no es cuestión de suerte: es cuestión de revisar qué puertas digitales tienes abiertas y decidir cuáles cerrar para siempre.
Muchos ciberataques no ocurren por tecnología sofisticada, sino por detalles que nadie revisa durante años.

Si todo esto te resulta complejo, no pasa nada. Lo importante es que des el primer paso. Cuanto antes revises tu superficie de ataque, antes reducirás el riesgo de un incidente que pueda paralizar tu actividad o comprometer la confianza de tus pacientes.

📥 Recibe tu checklist gratuita

He preparado un PDF con una checklist sencilla que te explica en lenguaje claro:
✅ Cómo saber si tu clínica tiene puertos expuestos.
✅ Qué preguntas hacerle a tu proveedor de informática.
✅ Buenas prácticas para contraseñas, Wi-Fi y acceso remoto.

Si quieres recibirla, escríbeme directamente y te la enviaré sin compromiso:
📧 auditoria@healthcarecybersecurity.eu

Hoy es un buen momento para cerrar la puerta 3389 y todas las demás.

 

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